miércoles, 5 de septiembre de 2007

Bable versus LLingua.


Sigo la línea de mi anterior entrada. Estos días se ha celebrado en Gijón el V Salón del libro asturiano. Es la triste carpa que se ve en la foto adjunta. Demuestra que lo de 'Salón' les queda grande... Como mucho 'salita'.
En Asturias llevamos años sufriendo a quienes se han inventado un nuevo idioma al que llaman Asturiano y no dejan de pedir su cooficialidad (dinero no hay para necesidades reales, pero para politicadas...).
Este Asturiano (o "LLingua" para los adeptos), un amasijo de los distintos Bables que sí se hablan aunque minoritariamente en esta tierra, es artificial y a fuerza de querer contentar a todos los que viven o pretenden vivir de este cuento, no es nada más que humo de olor sospechoso. Vaya por delante que yo he vivido lo diferentes que son los distintos Bables (giros y cambios tanto en el vocabulario como en la pronunciación) que en ocasiones hacen difícil entenderse a dos asturianos de zonas distintas.
En un alarde de cinismo (o ceguera endógena sin parangón) en determinados entornos claman que el Asturiano es lo que habla la juventud asturiana. Habría que decirles que son una minoría marginal de esa juventud que yo veo cuando salgo y que no habla Bable -y no digamos ya Asturiano- ni por asomo. Eso sí, son una minoría muy interesada monetaria y políticamente, y sobre todo vocinglera. También dicen que la juventud habla Asturiano a pesar de ser ilegal (¡¿?!) Hombre... ilegal no. Hablar Bable -Asturiano no lo hablan ni ellos- es pintoresco, simpático, críptico y chocante en ocasiones... pero de momento uno puede hablar (casi) lo que le venga en gana sin acabar en chirona.
La cooficialidad supondrá señalizaciones viales en Asturiano (compadezco al turista que vaya buscando Gijón y vea letreros de Xixón, por poner un ejemplo que no es de los más difíciles), imponer la enseñanza en Asturiano (estudiantes condenados a desconocer el español, redactando peor de lo que ya lo hacen hoy día) y otros desatinos parecidos. Mientras, el aldeano de Peñamellera Alta o de Cabranes se seguirá cachondeando de los finos de ciudad que ahora van de entendidos.
Otro gran mal que será imposible remediar: esa LLingua artificial terminará por contaminar los distintos Bables puros, auténticos, naturales y de utilidad para los estudiantes serios del lenguaje y la historia.
Y si vamos a lo más práctico, no sólo no aprenderemos idiomas con futuro empresarial (léase inglés, chino y otros dialectos minoritarios) sino que nos empeñaremos en que se enseñe y use un idioma artificial.
Pero sigamos mirándonos el ombligo y dejando que los políticos (y los que desean apropiarse de un trozo del pastel para seguir sin dar golpe) vivan como reyes creándonos problemas en lugar de resolver los que hay.

2 comentarios:

LaPili dijo...

¡Y que lo digas, Mr Clark!
Estoy harta de ver chavales que malamente hablan y escriben castellano, no digamos el inglés como segundo idioma ¡y ahora pretenden que además estudien asturiano!
Si yo tuviera un hij@ preferiría que dedicase tiempo y esfuerzos a otras cosas más útiles, la verdad... sin menoscabo de conocer su cultura, pero esto último sin falta de quitarle horas a las matemáticas o la historia. Para algo estaremos los padres, digo yo. Y además, la cultura de un retoño mío no sólo sería asturiana, porque tiene ancestros de otras autonomías igualmente ricas en cultura y tradición, como Galicia, País Vasco, León...
No deberíamos dedicar tantos esfuerzos a empequeñecernos, sino a descubrir y hacer descubrir la riqueza existente a lo largo y ancho del mundo. Apreciar lo propio es necesario, pero sólo aprendiendo a querer también lo ajeno conseguiremos un mundo mejor, más tolerante, menos individualista. Un mundo mejor donde vivir, vamos...

Anónimo dijo...

Dios mío cuanta ignorancia y/o mala fe!!!

Algún día la historia pondrá este talibanismo cultural mezclado con intolerancia en su sitio, al igual que en su momento puso a los que no dejaban sentarse a los negros en los autobuses.

Mientras llega ese momento, os rogaría que dejéis un mínimo hueco de respeto entre tanta falacia para que los hablantes de asturiano tengamos los mismos derechos linguísticos que cualquier otro ciudadano europeo, independientemente de que seamos "aldeanos de Peñamellera" o de cualquier otro sitio.